Han pasado unos cuantos años desde la última vez que publiqué algo por aquí. El blog del Tío Gilito nació allá por 2007, cuando lo de “ganar dinero en internet” todavía sonaba a ciencia ficción o a estafa piramidal. Era la época del Adsense en blogs, de los foros con firmas llenas de enlaces, y de banners que parecían luces de feria.
Por aquel entonces compartía métodos, reflexiones y alguna que otra ida de olla sobre cómo rascar unos euros online. Lo hacía con humor, con pruebas reales, y sobre todo con ganas de experimentar. Y aunque muchos de esos métodos hoy estén más muertos que el Messenger, la esencia del blog sigue viva: buscar formas reales de sacarle partido al internete.
¿Por qué dejé de escribir?
No fue por falta de ideas, sino por falta de tiempo (y a ratos de motivación, seamos sinceros). La vida siguió, llegaron otros proyectos, responsabilidades y, bueno… el blog se quedó como una cápsula del tiempo. Hasta ahora.
¿Y por qué volver?
Porque han cambiado muchas cosas… pero también siguen apareciendo nuevas oportunidades. Hoy tenemos acceso a herramientas increíbles, la inteligencia artificial ha reventado las reglas del juego, y las formas de monetizar están al alcance de cualquiera que tenga ganas (y cabeza).
Así que me ha picado el gusanillo otra vez. Vuelvo con otra perspectiva, más experiencia, y menos paciencia para los vendehumos de turno. Pero con las mismas ganas de probar, compartir y, si cuadra, generar ingresos pasivos de verdad.
¿Qué puedes esperar de este blog a partir de ahora?
- Artículos claros y directos sobre herramientas útiles
- Experimentos reales con IA, automatizaciones y afiliación
- Opiniones sin filtro (si algo es humo, lo diré)
- Y de vez en cuando, alguna reflexión con nostalgia de internet viejo
Esto no es un curso de 997€, ni un canal de Telegram lleno de promesas milagrosas. Es simplemente un blog personal con contenido práctico, honesto y con estilo propio. Como siempre fue, pero actualizado.
¿Nos leemos?
Si estuviste por aquí en los inicios: gracias por seguir cerca.
Y si acabas de aterrizar: bienvenido. Ponte cómodo, que esto acaba de arrancar.
